Mi hijo Javier me hace inventar adivinanzas y trabalenguas porque como nunca me acuerdo de ninguno :(
Cuando él tenía cuatro años y agotadas todas las adivinanzas le hice esta:
Tengo tres colores pero ninguno a la vez
si quieres pasar verde me tienes que ver
El domingo pasado mientras paseabamos y cuando consiguió decir Constantinopla y sus constantinapolitanitos me pidió otro trabalenguas y otro y otro, empecé a divagar con las avispas y los obispos y degeneró en:
A un obispo poco avispado le picó una avispa del avispero del obispado
Todavía me queda escribir un libro de literatura fantástica que continúe un cuentito que hice, mi hijo va y me dice al leerlo: es que es como el preámbulo de un libro. Ahí me desarmó, ¡y yo que lo creía un cuento cerrado! :-P